24 de marzo: feriado inamovible – Pilar Lemos Arias

Quizás en estos días, una de las novedades que más ha dado que hablar ha sido el Decreto N° 52/2017, firmado por el Presidente Mauricio Macri, donde dispone una serie de modificaciones a los feriados nacionales. Dentro de éstas, la más llamativa fue la referida a los feriados del 24 de marzo y del 2 de abril.

Estos dos feriados, hasta entonces, tenían la calidad de inamovibles por su relevada y delicada importancia en nuestra historia nacional. Sin embargo, el actual decreto suprime estas fechas de la categoría de feriados que no pueden ser movidos en el calendario nacional.

Puede pensarse que esta nueva directiva se enmarca en un contexto de desmantelamiento y debilitamiento de las políticas públicas referidas a los derechos humanos, así como también, en un desinterés por parte del Gobierno Nacional para impulsar los juicios aún inconclusos en varios tribunales del país. Podría ser muy tentador marcar una línea de continuidad entre la promesa de que “conmigo se acaban los curros de los derechos humanos” que el Presidente hizo el 8 de diciembre de 2014 y los nuevos sucesos. No obstante esto, el propio Secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación, Claudio Avruj, se ha encargado de aclarar que dicha modificación, lejos de menospreciar la fecha, tiene el espíritu de conmemorarla. Antes de establecer un juicio respecto a ambas afirmaciones, conviene repasar la historia del 24 de Marzo.

Cabe recordar que 24 de marzo fue declarado como “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia” en el año 2002, mediante la sanción de la ley N° 25.633 por parte del Congreso Nacional, con el objetivo de conmemorar a las víctimas del Terrorismo de Estado. Sin embargo, en ese entonces no se le otorgó el carácter de día no laborable a la fecha. Esto recién llegaría cuatro años después, durante la Presidencia de Néstor Kirchner.

Por el año 2006, el entonces Gobierno Nacional buscaba convertir la mencionada fecha en feriado nacional, con la intención de rendir homenaje por los 30 años del último golpe cívico militar de 1976 en la Argentina. Pero las disputas alrededor de esta idea no tardaron en surgir, ya que muchos dudaban acerca de si la fecha debía ser declarada feriado o mantenerse la conmemoración con un día laborable.

Ciertos referentes y organismos dederechos humanos, como Nora Cortiñas, Adolfo Pérez Esquivel y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, rechazaban la propuesta, temiendo una posible desviación del valor simbólico y afectivo que la fecha conlleva. Sin embargo, con el apoyo de otros sectores y organismos de derechos humanos, entre ellos Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, el Congreso Nacional no sólo declaró al 24 de marzo como feriado nacional, sino que le otorgó el carácter de inamovible, mediante la ley N° 26.085, con el objetivo de conmemorar a las víctimas, reivindicar la lucha de tantos años de los organismos de derechos humanos, difundir la historia nacional, impulsar los juicios de lesa humanidad, promover la enseñanza en las escuelas y concientizar a la sociedad.

Finalmente, tanto víctimas, como familiares y amigos de ex detenidos y desaparecidos de la dictadura, tomaron con beneplácito la decisión. Aun si para ellos el día laborable no resultaba un impedimento para movilizarse en recuerdo de las víctimas, de ahora en más, cada 24 de marzo, llevaría a colmar las plazas del país, gracias a la posibilidad real de que todos puedan acercarse a rendir el merecido homenaje.

Desde entonces, por diez años, el 24 de marzo ha sido una fecha donde miles y miles de personas, familiares de ex detenidos, víctimas, jóvenes, adultos, niños, militantes, simples ciudadanos interesados, han salido a las calles del país a recordar a aquellas personas que lucharon por un país mejor, a pedir Justicia en su nombre y Castigo para los culpables de su ausencia de hoy.

Cada 24 de marzo, la Plaza de Mayo y las calleas aledañas, así como muchas de las plazas más importantes del país, han ido colmándose de personas que, con un grito aguerrido, con la fuerza de los que ya no están, han proclamado abiertamente que “no hay olvido” y que “nunca más” mirarán para otro lado.

Es por ello que la justificación de Avruj a la decisión de hacer laborable el día 24 de Marzo para así poder tener lugar un “escenario de homenajes” que “no se estuvo dando en estos años, donde estuvo privilegiado todo lo que trae aparejado el turismo”, parece –cuanto menos– falsa. La existencia, o no, de argentinos que decidan vacacionar no hace menos real la presencia multitudinaria de los también argentinos en las manifestaciones del 24 marzo. Sin ir más lejos, la marcha del año pasado ha tenido tal concurrencia que ha llevado a varios medios de comunicación a definirla como una de las más masivas de los últimos años. Al respecto, Nora Cortiñas decía: “fue fabuloso, fue la marcha más grande que recuerdo”.

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Asimismo, el Secretario Avruj agregó que el 24 de marzo “tiene que ser un día de estudio, de investigación, de recuerdo, de memoria, y creo que se honra mucho más con las escuelas abiertas, trabajando y dando clases alusivas”. Claro que de ser ésta la razón, debería ampliarse al resto de las conmemoraciones históricas. Si la conmemoración correcta de una fecha histórica es aquella en la cual su día es destinado al “estudio”, “investigación”, “recuerdo”, “memoria” o bien deberíamos desconfiar de la preocupación macrista respecto al 9 de Julio, el 25 de Mayo, etc. en la medida que han permanecido feriados inamovibles; o bien de su “buena” intención respecto al 24 de marzo. Asimismo, teniendo en cuenta que desde ya hace tiempo, cada institución educativa ha buscado la forma de enseñar y recordar a los miles de adolescentes y jóvenes secuestrados durante la dictadura, sin necesidad que esto se haga el mismo día en que el golpe cívico militar dio inicio a la dictadura más terrible y sangrienta de nuestro país. Como el 9 de Julio o el 25 de Mayo, se pueden estudiar e investigar – mejor dicho: se estudian e investigan– en otras fechas.

Este cambio incluso resulta arbitrario, ya que les impide a los familiares y a los sobrevivientes del Terrorismo de Estado, decidir de qué forma quieren recordar a sus seres queridos. De ahora en más, deberán atenerse a cumplir con sus obligaciones como si fuera un día más, procurando tener la suerte de liberarse de éstas cuanto antes y tomarse su tiempo para conmemorar, ya sea desde sus hogares, desde las plazas, o desde donde a cada uno le resulte conveniente.

Si realmente la vocación del gobierno fuera la de homenajear el 24 de marzo y replantear el modo en el cual se venía haciendo, debería -cuanto menos, y en línea con su insistencia discursiva en la necesidad del diálogo–haberle consultado a sus referentes históricos y aquellos especializados en materia de derechos humanos. A tal punto no fue así, que la decisión acabó siendo criticada tanto por aliados políticos del partido de gobierno como por referentes de organismos de derechos humanos, muchos más cercanos al oficialismo actual que al kirchnerismo.

En esta línea, Ricardo Alfonsín calificó a la medida como una “incomprensible banalización”, mientras que Graciela Fernández Meijide argumentó que “para quienes sobrevivimos a ese hecho [la última dictadura cívico militar] y para los familiares que recordamos la desaparición de nuestros hijos y la lucha, es un día muy importante” y pidió al presidente rever la medida. De esta manera, coincidió con la titular de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, quien remarcó la sensibilidad del 24 de marzo: “esto es una provocación al dolor, a la lucha, con una fecha tan tremenda, que se ha llevado la vida de tantas personas de una manera tan cruel, es muy doloroso. El año pasado nos habían asegurado que el 24 y el 2 no se tocaban. Ahora amanecemos y vemos que, de golpe y porrazo y por decreto, hay fechas que pueden ser tocadas”.

Un último argumento podría comparar el modo en el cual el decreto de Macri afectó el resto de los feriados inamovibles. Una mirada rápida permite observar cómo los feriados inamovibles y días no laborables destinados a la religión católica, permanecieron como tal. Es así que el 8 de diciembre, el Día de la Inmaculada Concepción de María, permanece como feriado inamovible. Aun así los argentinos decidan tomarse la fecha para vacacionar, porque, claro, rezar se puede desde casa.

Pese a todo, los organismos de derechos humanos, familiares y víctimas ya han advertido que, pese a las adversidades, el 24 de marzo se encontrarán nuevamente en las calles, para recordar, como cada día, a sus seres queridos que ya no están, pidiendo por Memoria, Verdad y Justicia, reivindicando la lucha de años y educando a las nuevas generaciones.

Nos volveremos a encontrar, como cada año, para continuar con el reclamo que iniciaron los miles de compañeros desaparecidos: una Patria más libre y justa. No podrán detener el impulso interior de quien sabe que está caminando en busca de una sociedad más equitativa para todos, motivado por aquellos que dieron su vida por los mismos objetivos.

Porque aunque nos hayan quitado su presencia, ellos siguen entre nosotros, porque quedan treinta mil recuerdos e historias, miles de familiares resistiendo y manteniendo vivo el fuego de la memoria, abuelas buscando y recuperando nietos, abrazos postergados pero que llegan al fin, genocidas en las cárceles, y miles y miles de niños, jóvenes y adultos, gritando fuerte: ¡Nunca Más!.

 

* Pilar Lemos Arias es licenciada en Ciencia Política y forma parte de la Secretaria única de la Camara Federal de Apelaciones de la ciudad de La Plata, encargada de llevar a cabo los “Juicios por la verdad”