Intrusas en el patriarcado

Feminismo 2

Dos grandes momentos irrumpieron en la televisión argentina en estos primeros meses del 2018. El primero fue el asesinato de Fernando Pastorizzo cometido por su novia, Nahir Galarza, el 29 de diciembre de 2017. Se trata de un gran momento debido a que el asesinato por parte de una mujer hacia un hombre representa un hecho excepcional en un país donde se registraron 298 femicidios en el pasado año, el 90% de los casos cometidos por ex parejas. No obstante, a diferencia de lo que ocurre con los femicidas, el rostro de Nahir Galarza circuló durante varios días por todos los medios de comunicación. Incluso se llegaron a ver fotos de su cuenta de Instagram, visibilizando aún más el cuerpo de la agresora. Los femicidas, en cambio, suelen aparecer en los medios con la cara pixelada, y, en algunos casos también, tienden a ser justificados a partir de una culpabilización de la víctima, sea porque la ropa con la que ella se vestía era “inadecuada”, o porque frecuentaba los boliches, o porque no avisaba ni a dónde ni con quién iba. El asesinato de Pastorizzo, luego de un mes y medio, es aún tratado en los medios de comunicación y comentado en la sociedad, porque en la televisión y en buena parte de la sociedad aún persiste la norma machista y patriarcal. Tampoco, como es lógico, hay lugar para el asombro y la conmoción en los asesinatos de mujeres porque son diarios y, por lo tanto, son considerados comunes y ordinarios.

“El feminismo no reduce su movimiento a la exigencia de la culminación de la violencia física machista; el feminismo, además, busca deconstruir la norma que el sistema social y político patriarcal impone a las mujeres. La norma patriarcal que indica cómo debe pensar una mujer, cómo debe actuar, cómo debe expresarse, cómo debe comportarse y no comportarse y, por último y, sobre todo, cómo debe obedecer”.

El segundo gran momento fue la irrupción de mujeres feministas en Intrusos, el programa de televisión más visto de la tarde. Allí estuvieron Luciana Peker, Malena Pichot, Florencia Freijo, Julia Mengolini y Virgina Godoy, también conocida como Srta Bimbo. Invitadas a hablar sobre femenismo para extender la voz, tal como Bimbo exclamó, a las feministas que no son escuchadas: las trabajadoras sexuales, las travas, las trans, las lesbianas, las obreras. Inesperadamente el rating del programa se mantuvo igual que cuando se tratan cuestiones referidas al espectáculo argentino.

Desde el 2015 el feminismo, bajo todas sus variantes, hizo presencia en la televisión argentina bajo la consigna NI UNA MENOS, esto es, el grito colectivo contra la violencia machista. Es así que se produjeron manifestaciones de mujeres en más de 80 ciudades del país para decir “basta de femicidios” –de hecho, estas manifestaciones se extendieron a más de 50 países el 8 de marzo del año pasado–. Pero el feminismo no reduce su movimiento a la exigencia de la culminación de la violencia física machista; el feminismo, además, busca deconstruir la norma que el sistema social y político patriarcal impone a las mujeres. La norma patriarcal que indica cómo debe pensar una mujer, cómo debe actuar, cómo debe expresarse, cómo debe comportarse y no comportarse y, por último y, sobre todo, cómo debe obedecer. La norma patriarcal que a su vez indica cómo debe pensar un hombre, cómo debe actuar, cómo debe expresarse, cómo debe comportarse y no comportarse y, por último y, sobre todo, cómo debe dominar. La norma patriarcal que además excluye la existencia de otros géneros que no se encuentran contenidos en las palabras mujer y hombre. De esta forma se instaura el género indicando el conjunto de prácticas y características que son reconocidos respectivamente como masculinos y como femeninos. En el despliegue de los roles asignados a cada género se espera que las mujeres sean educadas, maternales y complacientes, es decir, que se ajusten a eso que el sistema patriarcal denomina como “comportamiento femenino”. Por su parte se espera que los hombres sean fuertes, agresivos y valientes, es decir, que actúen conforme a eso que el sistema patriarcal denomina como “comportamiento masculino”.

Cuando Malena Pichot es criticada por los integrantes del panel de Intrusos por su forma de deconstrucción del machismo en las redes sociales es porque lo hace de un modo para ellos impetuoso y contundente. El panel le revela que debe comportarse en consonancia a la norma que le indica su género y, por lo tanto, debe interpelar a la sociedad con delicadeza y sutileza, incluso cuando se cuestiona la norma que le indica su género. Cuando Virginia Godoy –Srta Bimbo– expresa que es la primera gorda en la televisión evidencia el imperativo patriarcal que reina sobre el cuerpo de la mujer estableciendo que debe verse delgada, conforme a los estándares de belleza machista. Cuando Roberto Pettinato bajo una posición de poder en televisión acosa y maltrata a sus compañeras de trabajo en confluencia con la legitimidad de la producción del programa es porque Roberto Pettinato piensa que su virilidad le otorga la licitud para hacerlo. O bien, cuando Araceli Gonzalez señala que ella no es feminista porque su hijo y su pareja son hermosos se evidencia la gran desinformación que prevalece en torno a lo que significa devenir feminista. Fue preciso que Florencia Freijo desarrolle una definición sobre que significa realmente serlo. Cabe señalar que luego de la aparición de estas mujeres feministas en Intrusos, el unipersonal de Pettinato fue levantado poco tiempo después de su estreno y Araceli Gonzalez se disculpó por sus dichos e indico que, luego de la explicación de Freijo, ella tambien es feminista.

“La palabra feminista alcanzó el programa más visto de la tarde y esta vez no solo para hablar de violencia de género sino también para mencionar otros puntos importantes que el feminismo aborda y que aún no fueron agudamente desarrollados. Cuestiones tales como el trabajo sexual, el aborto legal, seguro y gratuito y el cupo laboral trans son todavía ignoradas por los medios de comunicación y específicamente por el poder político”.

Es por esto que se considera la irrupción del feminismo en Intrusos como un gran momento en la televisión argentina, porque tal como indica Luciana Peker, la televisión argentina es una de las instituciones más conservadoras que emerge bajo una compleja red de acosos, abusos y maltratos por parte del hombre hacia la mujer. Que la televisión argentina devenga feminista significa exponer a los abusadores que la integran, abusadores que no solo gozan de una posición de poder laboral sino que también gozan de poder económico. Sin embargo ocurrió, la palabra feminista alcanzó el programa más visto de la tarde y esta vez no solo para hablar de violencia de género sino también para mencionar otros puntos importantes que el feminismo aborda y que aún no fueron agudamente desarrollados. Cuestiones tales como el trabajo sexual, el aborto legal, seguro y gratuito y el cupo laboral trans son todavía ignoradas por los medios de comunicación y específicamente por el poder político.

“En el despliegue de los roles asignados a cada género se espera que las mujeres sean educadas, maternales y complacientes, es decir, que se ajusten a eso que el sistema patriarcal denomina como ‘comportamiento femenino’. Por su parte se espera que los hombres sean fuertes, agresivos y valientes, es decir, que actúen conforme a eso que el sistema patriarcal denomina como ‘comportamiento masculino'”.

Se indicaron entonces dos grandes momentos que irrumpieron en la televisión argentina en estos primeros meses del año. La conmoción generada por el asesinato de Pastorizzo es un gran momento porque representa la excepcionalidad en un país donde cada 30 horas es asesinada una mujer en manos de un hombre. La mayoría de ellas son asesinadas a pesar de haber efectuado previamente una denuncia contra sus agresores denotando así no solo la diaria existencia de violencia machista sino también la diaria existencia de justicia machista. La llegada de mujeres feministas en Intrusos representa un gran momento en la televisión argentina pero no una excepcionalidad. Porque, como algunas teóricas feministas indican, las construcciones generadas por el sistema patriarcal presentan inestabilidades constitutivas, inestabilidades que otorgan la posibilidad de deconstruir el accionar machista practicado por el conjunto de la sociedad. El feminismo en Intrusos ha llegado como una inestabilidad en una de las instituciones más conservadoras del país y ha llegado precisamente para quedarse.