“Macri no es hijo nuestro” – Entrevista a Georgina Orellano (segunda parte)

Georgina Orellano es la secretaria general de la Asociación Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR), sindicato que integra hace más de veinte años la Central de Trabajadores de la Argentina. Una sindicalista que no abandona las calles, donde ejerce el trabajo sexual autónomo, denuncia y actúa frente a la violencia institucional que sufre con sus compañerxs por parte de la policía, se manifiesta contra los femicidios y la violencia de género, el ajuste neoliberal, las reformas laboral y previsional, y exige el aborto legal, seguro y gratuito.

Puta, joven, feminista, peronista, militante incansable y referenta política para muchas de nosotras. Paloma Dulbecco conversó con ella sobre el movimiento feminista, sus demandas y la participación de AMMAR, la masiva movilización del pasado 8M en el marco del Paro Internacional transfeminista y por qué el presidente Mauricio Macri no es hijo de las putas. Segunda entrega de la entrevista (podés ver la primera parte aquí).

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¿Qué reflexión hacés de las alusiones a (algunas) reivindicaciones feministas en el discurso de apertura de sesiones ordinarias del presidente Mauricio Macri?

Decir que se trata de una cortina de humo es subestimar toda la militancia que desde hace más de 30 años hace el movimiento feminista en nuestro país. Que el presidente hable ante la asamblea legislativa del aborto y de la necesidad de discutirlo con madurez política, y que se esté discutiendo efectivamente aborto en el Congreso tiene que ver con toda una lucha y un avance que hizo el movimiento feminista. Es tanta la lucha diaria que se llevó adelante desde los inicios de los Encuentros Nacionales de Mujeres, las movilizaciones masivas de cada 3 de junio desde 2015 para exigir un freno a los femicidios, los casi 10 años de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, las distintas presentaciones del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo que se hicieron en el Congreso y que cada año iban sumando mayor cantidad de firmas y adhesiones de distintos espacios políticos. A tal punto que no se pueden invisibilizar más nuestras demandas ni nuestra agenda.

Más allá de que, al mismo tiempo que se discute el aborto, se quiere discutir la reforma laboral. Tampoco nosotras somos estúpidas para dejar pasar eso, una reforma que viene a precarizar la vida de las mujeres, a quitarnos y recortarnos más derechos. En diciembre pasado, cuando se discutió la ley previsional, las mujeres también estuvimos en la calle porque sabíamos que era una reforma que arrasa con los derechos conquistados por la clase trabajadora, de la cual nosotras también como feministas somos parte.

¿Cómo considerás que se vinculan los dichos de Macri con sus medidas de gobierno?

Lo del gobierno actual no es un compromiso real y verdadero con el movimiento feminista, sino que más bien es un discurso para quedar a la altura de la nueva coyuntura política. Más allá de que Macri hable en la asamblea legislativa del aborto, de las tareas de autocuidado, de que las mujeres ganamos menos que los varones, es el mismo presidente que despliega políticas neoliberales que nos quitan derechos a las mujeres.

Sabemos que se trata de un lavado de cara para aggiornarse un poco al nuevo contexto político. No por nada el aborto legal en otros países también se dio en contextos neoliberales. En Argentina estamos en esa misma línea, con un gobierno neoliberal que habilita la discusión, lo que no sucedió mientras estuvimos bajo gobiernos populares. Pero entendemos, desde nuestro movimiento, que la discusión la propone un tipo de gobierno que despliega mayores niveles de violencias, pobreza, ajuste y represión.

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(Facebook Georgina Orellano AMMAR)

¿Cómo ves la coyuntura política para el tratamiento del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo?

Este es un buen contexto para visibilizar, discutir y lograr que el aborto sea legal. Particularmente no me interesa durante cuál gobierno sea, me interesa que el aborto sea legal para que todos los cuerpos gestantes podamos acceder a tener este derecho. Pero el aborto no agota la discusión ni tampoco la agenda que tenemos como movimiento feminista amplio, heterogéneo y diverso. Al contrario, también posibilita hablar y discutir otras cosas como la desigualdad dentro del mercado laboral, el trabajo sexual, la implementación del cupo laboral trans a nivel nacional, la educación sexual integral. El aborto permite abrir el juego a toda la agenda feminista que tenemos y comenzar a hablar de lo que nosotras quisimos hablar durante mucho tiempo y estuvo invisibilizado, no generaba atención mediática, apoyo social, ni tampoco preocupación por parte de lxs legisladorxs de nuestro país.

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(Facebook Asociación Mujeres Meretrices de la Argentina)

Una de las banderas del movimiento internacional feminista es Queremos cambiarlo todo, ¿por dónde ya empezamos y por dónde seguimos?

Cuando decimos que venimos a cambiarlo todo, nos referimos a cuestionar precisamente ciertos privilegios sociales que tienen los varones, a cuestionar ciertas estructurales de poder que dejan siempre en situaciones de mayor desigualdad a las mujeres, a tener que cambiar en esta sociedad machista y patriarcal ciertas formas, tanto discursivas como de vivir. Ya no queremos vivir de la misma manera en la que vivirmos durante muchos años, no queremos que las que vengan vivan y pasen por lo que muchas tuvimos que pasar. El queremos cambiarlo todo ya empezó por lo primero y es que el feminismo es un tema de agenda, que hay muchas jóvenes que lo ven como su lugar de pertenencia y militancia.

El hecho de que muchos digan “ya no se puede decir lo que antes se decía” y que cada vez más mujeres, lesbianas, travestis y trans se animen a denunciar el acoso callejero, el acoso laboral, la violencia que sufren dentro de la institución familiar, ese poder dentro de la estructura jerárquica que tienen los varones para hacer lo que quieran con el cuerpo de una mujer, es parte del cambio cultural que ya estamos logrando.

Los cambios son procesos bastante largos, pero estamos viviendo las tensiones que generan estas discusiones, denuncias, escraches a ciertos personajes públicos que durante mucho tiempo gozaron de total impunidad. Ver hoy el repudio social que existe sobre esa gente, sobre esas actitudes que han desplegado en algún momento de sus vidas, demuestra que ya estamos cambiando y que vamos por un buen camino.