Porotos en conserva: hacia el debate de la Interrupción Voluntaria del Embarazo en el Congreso

La presión ejercida por parte del movimiento feminista, materializada en la posibilidad de participar en programas de televisión de llegada masiva, como también en la amplia convocatoria en la calles en el Pañuelazo del pasado 19 de febrero, obligó al presidente Mauricio Macri Blanco Villegas a hacer algún tipo de mención al respecto.

Si bien se conoce abiertamente su posición contra la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) —por ende, a favor de la muerte de 47 personas gestantes por año por abortos clandestinos (CEDES, 2018)—, el mandatario dio “vía libre” al debate por el aborto. Esta afirmación fue escuchada tanto por lxs ciudadanxs en la pasada apertura de sesiones, como por sus legisladorxs en la quinta de Olivos, este 26 de febrero. A estxs últimxs, luego de recordarles su opinión, les reiteró que daría libertad de conciencia y respetaría a aquellxs que pensaran distinto. Algo así como que tu jefe te diga que hagas lo que te parezca, pero fijate, porque si él está del “lado de la vida”, vos estarías “del de la muerte”. Porque claro, ese es el cinismo y desinformación que manejan a través de estos juegos mentales. ¿Por qué hablo de cinismo? Porque acto seguido, el jefe del interbloque oficialista en Diputados, Mario Negri, aclaró que no iban a dar quórum para el pedido de sesión especial del 8M afirmando “si creemos que en 24 horas vamos a resolver el tema, nos pondríamos en la fila de los irresponsables”. Me resulta inevitable recordarle al diputado Negri, que no le tembló el pulso para aprobar una reforma tan compleja como la previsional, en tan poco tiempo y con todo el pueblo manifestando su disconformidad fuera del recinto.

(Julieta Ferrario)(Julieta Ferrario)

A pesar de la negativa oficialista, se presentó por séptima vez el Proyecto de Ley de IVE en el Congreso. ¿Qué resultado dará la pizarra electrónica al momento de la votación? Si bien no podemos hacer futurismo, las compañeras de Economía Femini(s)ta propusieron el armado de una planilla colaborativa llamada “Aborto legal: Contando Porotos”, donde podemos ir anotando la posición que tomarían lxs diputadxs y senadorxs, de acuerdo a sus declaraciones en los medios. Esto nos permite ir analizando el terreno, poder tener estimaciones de resultados y saber quiénes aún no tomaron una posición respecto de este problema de salud pública.

Porotocracia

Si bien en estas semanas hemos presenciado discusiones en las que el debate ha sido llevado al campo biologicista, jurídico, religioso y hasta moral, me parece importante traerlxs a la arena de lo legislativo para analizar algunos efectos del sistema electoral, que agravan la situación al momento de contar estos “porotos”.

En principio, y respondiendo a la negativa de “dar Quórum” notificada por Mario Negri, recordemos que para que se trate el proyecto en Diputados, necesitamos que 129 se sienten en sus bancas. Algunxs me dirán, “bueno, pero si toda la oposición se presenta (149) ya el quórum se logra, porque Cambiemos no alcanza con sus 108 diputadxs”. Sin embargo, sabemos que ni el oficialismo ni la oposición son fuerzas homogéneas, no sólo hay diputadxs aliadxs al oficialismo, sino que, hacia dentro de las fuerzas, tenemos posiciones a favor, en contra, abstenciones y casos en que aún no se han pronunciado.

Ahora bien, ¿alcanza con contar porotos? Al momento, la planilla de Diputados nos da que 95 están a favor (37%), dos se abstienen (0,78%), 102 están en contra (40%), 16 no han confirmado (6%) y 42 nos falta información (16%). Por otra parte, la de Senadorxs arroja que 14 estarían a Favor (19%), 26 en contra (36%), 11 no habrían confirmado (15%) y de 21 nos falta información (29%). A simple vista, si lxs que no han confirmado o no tenemos información, se manifestaran por el “Sí”, podríamos dar vuelta el futuro del proyecto de ley. Sin embargo, ya sabemos que nada es tan fácil en el camino del feminismo.

Para hilar más fino, les propongo que hablemos de algunos efectos del sistema electoral que podrían perjudicarnos en la consecución de la IVE. Empecemos por entender nuestro sistema bicameral: la Cámara de Diputados —también conocida como “Cámara Baja”— es el espacio de representación directa del pueblo argentino. ¿Esto qué quiere decir? Que, a diferencia del Senado —en el que se otorgan tres senadores por provincia sin importar la cantidad de población de cada una de ellas— en Diputados, la cantidad de puestos que le tocan a las provincias guarda una relación proporcional con la población de cada una. Por eso, se eligen más diputadxs en provincia de Buenos Aires, que en Catamarca, Formosa o Tierra del Fuego. Sin embargo —y aquí está el quid de la cuestión— esto no es enteramente cierto. Seguro han oído hablar de la equivalencia “1 Hombre (cambiemoslo por Persona)- 1 voto”: lamento desilusionarlxs, pero esto no es más que otra ficción: son necesarios más votos para salir electx en la provincia de Buenos Aires, que, por ejemplo, en la provincia de Tierra del Fuego o de Formosa.  Esto suele conocerse como “sobrerrepresentación”, lo que Lijphart (1995) explica como el principio que se da cuando la cantidad de las bancas (legisladorxs) excede lo que corresponde por población. El máximo alcance de dicho principio se da cuando tenemos iguales cantidades de representantes, independientemente de la población. ¿Les suena? Claro, nuestro Senado es un buen ejemplo. Si bien pareciera negativo, estos mecanismos surgieron para equilibrar la dominación que las grandes provincias —como Buenos Aires— ejercían sobre otras que, si se hiciera un cálculo de representación “pura”, no recibirían ninguna banca. De esta forma, en nuestra Cámara de Diputados, el piso de legisladorxs parte de 5 sin importar la población provincial. Como contaba antes, la sobrerrepresentación llega a su punto más alto en la Cámara de Senadores, espacio en el que todas las provincias y la ciudad de Buenos Aires reciben 3 senadorxs por igual. Esto genera que el 40% de la población (Buenos Aires) obtenga el 4% de las bancas.

Vista del recinto del Senado de la Nacion donde se debate el proyecto de ley que habilita al pais a tomar deuda para pagarle a los holdouts y salir del default, en Buenos Aires, Argentina, el 30 de marzo de 2016. (foto: Charly Diaz Azcue / Prensa Senado)(Charly Diaz Azcue / Prensa Senado)

Agravantes de estos efectos hay varios, como la cuenta que se hace para convertir los votos en escaños (bancas). Esta cuenta no es actualizada periódicamente de acuerdo a los cambios que pueda haber sufrido la población: los censos son cada 10 años y las cámaras se renuevan por mitades, cada dos años. Además, Nohlen (1993) nos recuerda que contamos con barreras legales, como el umbral del 3% que, junto a barreras naturales como la poca elección de bancas en el Senado (3), hacen que la balanza se coloque hacia un sistema de dos partidos, produciéndose lo que el politólogo Andrés Malamud (2002) llama “Cementerio de los terceros partidos políticos”. ¿Cuál es el resultado? Partidos ideológicamente más alejados del “votante mediano”, como por ejemplo, la izquierda, acaban con ínfimas chances de colocar una banca en el Senado.

¿De qué nos sirve haber entendido que, si fuésemos unx formoseñx, nuestro voto pesaría más que uno bonaerense? En debates como este en el que muchxs insisten en llevarlo al campo de la moralidad o la religiosidad, como estrategia de evasión para no darlo dónde corresponde —el de las políticas públicas—, aquellas regiones que Gibson y Calvo (2001) entienden como “periféricas”, es decir, provincias más conservadoras y dependientes de los recursos federales (como la coparticipación), acaban teniendo una representación legislativa superior a la densidad poblacional, y por ende, puede perjudicar los destinos de la IVE.

Porotos en conserva.

Hasta el momento, en la Cámara de Diputados 8 distritos irían por el “No”, 3 por el “Sí” y 13 quedan aún por disputar, es decir, lxs diputadxs “a confirmar” o “sin información” podrían inclinar la balanza hacia cualquiera de las dos opciones. De las que no aprobarían la IVE, 5 (de 8) provincias entran dentro de la “región periférica” sobrerrepresentada —de cinco a siete escaños—: San Luis, San Juan, Chaco, La Rioja y Salta. Por lo antes explicado, la atención debe ser puesta sobre las que quedan por disputar, ya que 10 (de 13), forman parte de aquel grupo sobrerrepresentado: Catamarca, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Corrientes, Formosa, La Pampa, por nombrar algunas. Todas altamente dependientes de la coparticipación federal y donde el conservadurismo pisa fuerte.

Por su parte, en el Senado, la situación no es muy distinta. Diez son las provincias que irían contra la IVE, dos la apoyarían (Chubut y Mendoza) y doce son aún disputables. Del mismo modo que en la Cámara Baja, más de la mitad de las provincias perdidas se encuentran dentro del grupo de las sobrerrepresentadas; y diez de las doce disputables son distritos periféricos, conservadores y con importante dependencia de los recursos federales, lo que equivale a decir, de su relación con el Poder Ejecutivo.

En consecuencia, se vuelve imperioso tanto que el debate sea en el terreno de la salud pública, como la necesidad de legislar sobre la principal causa de muerte en personas gestantes. En la clandestinidad se realizan 500.000 abortos por año, de los cuales 47 terminan en muertes,  número que se vería incrementado sin el trabajo de organizaciones feministas que, suplantando el rol de un Estado que brilla por su ausencia, ofrecen cuidado, información y acompañamiento.

Vista del tablero electrónico con los resultados de la votación que por 39 a 22 votos el Senado Nacional convirtió en ley el Presupuesto 2015 tras nueve horas de sesión en el recinto de la Camara Alta en el Congreso Nacional, el 30 de Octubre de 2014. (Oscar Barraza / PRENSA SENADO)(Oscar Barraza /Prensa Senado)

Pero el proyecto IVE no se presenta aislado ni nace de un repollo, sino que todo lo contrario: se sustenta en una larga lucha que el movimiento feminista viene transitando, y se enmarca —desde el 2005— en la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito.
Educación sexual para decidir. Si bien contamos con una Ley de Educación Sexual Integral (ESI), el Poder Ejecutivo en connivencia con un Estado confesional de facto, niegan a nuestrxs niñxs y adolescentxs el derecho a la información sobre su sexualidad.

Anticonceptivos para no abortar. El Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable (Ley 25.673) a cargo del Ministerio de Salud, en respuesta a su objetivo de promover la igualdad de derechos, equidad y justicia social en el campo de la salud sexual, brinda gratuitamente la cobertura de anticonceptivos, preservativos, diafragmas y espermicidas. Desde el año 2016 se registraron faltantes en las provincias: de tres millones de preservativos que solían entregarse, el recorte descendió el número al 10%. Sin presentar mejoras al día de la fecha, Nación ha dejado de realizar los envíos correspondientes, motivo por el cual en el Boletín Oficial de la semana pasada, figura una compra urgente de insumos por parte del Ministerio de Salud porteño.

Aborto legal para no morir. Sumando nuestros argumentos en la arena jurídica, el aborto está despenalizado en el artículo 86 del Código Penal Argentino, por las causales de peligro para la vida, violación y salud (adhiriendo al concepto de la OMS que entiende la salud como física, psíquica y social). Por si algún efector de salud aún tenía dudas, la despenalización fue ratificada por los fallos Acevedo (2007), L.M.R. (2011) y F.A.L. (2012).

Finalmente, entendiendo la importancia de la decisión de lxs legisladorxs oriundos de aquellas provincias que se ven favorecidas en su representación por los efectos de nuestro sistema electoral, es que, en base a los argumentos antes expuestos, exhorto a contactar al resto de diputadxs y senadorxs que no han dado información o no han confirmado aún su posición frente al aborto legal, seguro y gratuito. Dejamos en esta nota, la lista de congresistas.